
“Letelier el cazador de la secta, había sido el más terrible cazador. Hasta que
conoció a Jibriel. Ella fue su perdición”.
El poder corroe. El poder absoluto corroe absolutamente.Embriaga a las almas débiles, las consume lentamente. Pero en las almas fuertes. A ellos las alimenta, las adormece y las domestica Jibriel sabe lo que es el poder.Ella ha gobernado legiones, reinos, imperios. Desde la Mesopotamia antigua al cuzco inca, ella ha estado en todos los sitios posibles. Ella que lo ha conocido todo. A sus pies cayó rendido el amo de las tinieblas, hasta su más insignificante vasallo, hoy experimenta en sus carnes frías la alergia del amor.
Amor.Es amor. Él se consume, en la hoguera, ebrio de amor. Sabe que está mal, pero no le importa.
Ella no puede olvidarlo.
Él tampoco puede olvidarla.
Ella está desvanecida, en sus manos, indefensa, frágil, icástica. Es suya.
Él la contempla en silencio. Y el silencio habla y la furia de su voz todo lo inunda.
La mira desagarrado. Sus ojos recorren una y otra vez su hermoso rostro. Su mano acaricia esa pálida mejilla. Sus ojos contemplan trémulos a la soberana vampira. La desea... No se puede quitar de sus ojos, sus labios. Su rostro suave le hace ver aún más indefensa, frágil, icástica.
La desea.No puede evitarlo.
Jibriel abre sus ojos como despertando de un largo sueño, envuelta en las tinieblas de sus propios ensueños. Está atada. Mira directamente a sus ojos, casi sin verlo. Lo desea. Es una diosa antigua, y experimenta en su carne la debilidad indigna del amor. Aquella que también será su perdición. Letelier toma su rostro con delicadeza, mientras lo acerca lentamente al suyo. Entonces ella siente nuevamente el calor de su piel, su respiración entrecortada, el palpitar de su corazon. Él la contempla unos segundos. Y si saber como, deposita sobre sus labios un beso. Un beso. Y Jibriel siente como el calor se agita en su pecho.Un beso y experimenta la humana, la mortal fragilidad de los cuerpos. Se siente, viva, pero viva de una forma que no conocía. Un beso, y el amor que quema, consume en un segundo todo el odio. Un beso y ella arde también en la hoguera del amor. Entonces Jibriel vuelve a ver. Y envuelta en sus sueños de niña, vuelve a soñar. Sueña en un mundo encanado donde todo es posible. Letelier la mira en silencio y espera el amanecer.
Ella pronto despertará.
Escrito por Mel Synyster en 12:29
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3 Pseudo Opiniones:
mmm
buena historia
ando 0 porte
u.u
mi cuento
-Aerdaon-
me gusta me gusta me gustaaa *-*
jajajaja
une la historia ya q estan fragmentadas, o es la idea?
te quiero! :*
aiooo
(:
Me gustaría
poder escribir así ...
pero lamentablemente
tengo 0 talento u_u''
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